16/10/1887, Inglaterra.
Nunca piensen que no existen asesinos como yo, los puedes tener de vecinos, amigos e incluso familiares cercanos de ustedes. En cada sonrisa devuelta, puede haber un asesino esperando a que le des la espalda.
Existen dos tipos de asesinatos los cuales nunca cometeré, a niños y a políticos; niños no, porque me recuerdan a mi de pequeño, inocente, y tampoco a políticos porque después es un caos, la policía busca y busca al responsable, pero... siempre puede haber una excepción.
Esta "historia" la relato yo, Jack Greed. Nunca quise ser lo que soy o fui, pero no vengo a pedir disculpas; ni hace falta, no quiero hacerlo. Cometí muchos asesinatos, alguno de ellos me horrorizan hasta a mi. Nunca seré un santo, sin embargo, tengo algo a favor, conozco el final de esta historia.
18/10/1887, Inglaterra.
Al cabo de tres días la policía encontró los restos de Alfons, como era de suponerse, fui prácticamente asaltado, pero no te preocupes, como ves, supe escaparme bien.
¿Se acuerdan de mi vecina?, aquella que me vio después del asesinato de Alfons... Bien, no se preocupen por ella, al parecer de la nada ha decidido hacer un viajecito, y no precisamente a Orlando - Florida.
Recuerdo aún su mirada, recuerdo haber visto esos ojos cargados de deseo, esos ojos que alguna vez me trajeron loco.
Como te iba diciendo, ese día 17 de Octubre, tenía un terrible dolor de cabeza, imágenes se me venían a la cabeza, diálogos, los cuales me hacían sentir cólera, una rabia enfermiza. Esa rabia, esa cólera, tenía nombre, y no sólo eso, tenía nombre y apellido, Jane, Jane Luxus.
Jane, 35 años, era una chica bien guapa, alta, delgada con una gran "personalidad" natural, tenía el cabello largo y rubio, era hermoso, su figura era digna de un ángel, pero por su comportamiento, diría que era un ángel caído. Tenía mala fama entre las mujeres que viven aquí, apodada como "La dama de compañía" por algunas muchachas y "La ninfómana", nombrada así también por una gran cantidad de hombres... y mujeres, y que por una cena se te abría de patas. He de reconocer que, más de una vez, tres o cuatro... quizás cinco, la invité a cenar... ¡Soy hombre! también tengo necesidades que saciar. También, he de reconocer, que hubo un tiempo en el cual estuve perdidamente enamorado de ella, fue mi perdición.
Salí de casa con un cuchillo carnicero, ese cuchillo que siempre me pedía. No dudé, toqué el timbre, no tardó en abrirme; vestía ropa interior y una bata.
- Jack!, que sorpres...
La primera cuchillada se la llevó en el vientre, bien abajo, casi haciéndole más grande su gran coño. Seguía sonriendo, hasta que su cerebro se percató de que algo no muy bueno, y sí muy doloroso, estaba pasando ahí abajo. En el intento de proferir un grito de dolor, le cubrí la boca con mi mano libre, mientras que con mi cuerpo la empujaba hacia dentro, con el pie empujé la puerta para que ésta se cerrara. Estaba tranquilo, sabía que se encontraba sola. La miré a los ojos mientras agonizaba.
- ¿Sabes?, hubo un tiempo en el cual estuve enamorado de ti, pero tú nunca me viste, nunca me viste como algo más que un simple "cliente" - reí; me acerqué lentamente a su oído - Adiós mi Lujuria - Le susurré.
Quedó en shock, o algo así, trató de decirme algo, pero no la dejé, no la quería escuchar. Sus ojos se pusieron cristalosos, acariciando la voz de la muerte, se le iba la vida, echó su ultimo suspiro.
Tomé su cuerpo y lo cargué hasta su lecho, ahí la dejé, tomé una parte de la sabana, la ensucié con su sangre y comencé a escribir en la misma cama:
"Lujuria".
Satisfecho con mi trabajo, aproveché de limpiar su cuchillo en la bata y lo dejé en la cocina, junto a otros utensilios, por fin le regalé lo que tanto quería, el maldito cuchillo.
¿No lo dije? ¿La primera cuchillada verdad? Sí, no hizo falta más, sólo me aguantó la primera, ¿Para qué darle más?
28 - 10 - 1887, Inglaterra.
"Siéntate pacientemente junto al río, verás pasar flotando el cadáver de tu enemigo, prepárate para afrontar"
Supongo que estas esperando a que te cuente mi siguiente crimen, ¿No?... ¡Morboso! >Aquí te imaginas que solté una gran carcajada<.
A los 3 días de mi "Segundo" crimen, empecé a sentir como latía mi cabeza de una manera horrible, esa manera en la me venía a decir "Ya he vuelto... tengo hambre y siento odio". Lo verdaderamente extraño era que tan solo duraba 20 minutos!, luego mi cabeza volvía a la normalidad, con un odio que me hacía sentir frío por todos los huesos del cuerpo. Luego todo "era como un paso de baile repetido una y otra vez. Me duchaba, me lavaba los dientes, me peinaba, vestía y... Salía de caza".
Olvidé mencionar que, lógicamente yo no nací así, mi vida... mi vida era de lo más normalita, hasta que... Bueno, que te parece si lo dejo para lo último?, por ejemplo... Antes de matarte? Porque sí, te mataré, me provocas asco, odio, me haces sentir repugnancia, pero no te alarmes, ven aquí, siéntate, quédate hasta el final de mi historia, que si quieres, cuando termine te doy diez segundos de ventaja.
Sabes... mi "tercera" victima, bueno, no tercera, he asesinado a más personas... pero... bueno, se entiende lo que quiero decir y si no, a tomar por culo, fue una "adorable" viejecita. Se llamaba Lucidia Watson.
-----------Cualquier comentario que hagas, se respeta, ya que es tu opinión, desde este lado de la pantalla me despido,
Bye!
Diario de un asesino
"Nunca piensen que no existen asesinos como yo, los puedes tener de vecinos, amigos e incluso familiares cercanos de ustedes. En cada sonrisa devuelta, puede haber un asesino esperando a que le des la espalda."
domingo, 13 de abril de 2014
viernes, 11 de abril de 2014
# 1: El martillo.
15/10/1887, Inglaterra.
Esa mañana me desperté bien... salí de mi departamento y sin saber cómo, ni por qué, empecé a subir las escaleras, hasta el tercer piso, piso en el cual vive, no, vivía Alfons Greed, mi hermano mayor. Alfons, era un hombre de 45 años, hace 5 años atrás, nuestra madre, Lilian Rage, tenía una enfermedad terminal, si no era operada, moriría. En ese entonces yo no tenía empleo, ni dinero, pero sabía que Alfons sí, pues era el jefe de una gran compañía, él no quiso pagar la operación, el maldito tenía el dinero, tenía dinero de sobra y no quiso gastar ni un peso en la puta operación.
"De todos modos... ya se va a morir pronto, está vieja, para qué?" esa fue su excusa. Idiota.
Disculpa, no debería desviarme tanto del asunto, como te iba diciendo, subí hasta el tercer piso. ¿Qué, no lo dije? Perdón, soy un poco despistado, en la mano derecha, tras la espalda llevaba un martillo; sin pensarlo toqué el timbre (Está más que claro decir que todos, o más bien, la gran mayoría de esta comunidad, viven solos), abrió la puerta.
- Adiós hermanito - mi voz sonó enfermiza, llena de odio - Es hora de hacer justicia.
No le di tiempo para abrir la boca, del primer martillazo le rompí el cráneo. Sonó a huesos astillados, algo así como cuando uno pisa gravilla en el parque. No sé si mi golpe fue muy fuerte o qué, pero el cráneo se hundió como se hunde un cuchillo en la mantequilla, al primer golpe dejé ver parte de su masa encefálica mezclada con sangre, mucha sangre, sí, ya sé que suena feo y hasta asqueroso, pero agradece que me callo lo más feo, después de tantos golpes, Alfons se resistía a morir. Empecé a buscar algo con la mirada, algo que me ayudase a dar el "Golpe de gracia", vi una sierra eléctrica, aún no sé muy bien que hacía esa sierra ahí, pero da igual. ¡Eureca!, la tomé y empecé a cortarlo en pedacitos, me costó bastante, tengo que decirlo, pues los huesos no son fáciles de cortar.
Cuando terminé de hacer mi "trabajo", tomé una botella de vino y rocié todo lo que toqué, no debía dejar huellas, no querían que me atraparan... no aún, dejé lo que quedaba de mi hermano en el suelo, ¿Por qué los dejé ahí? ¿Por qué no me los llevé para esconderlos? Simple, por morbo y además, así será más emocionante para cuando venga la policía y los forenses. Tomé un pedazo de algodón y lo unté en sangre, en la pared, mi mano escribía, tenía la mente en blanco, no sabía que era lo que escribía, finalmente terminé.
"Codicia"
Recuerdos pasaron por mi cabeza.
- Alfons, tenemos que hacer algo, no podemos dejar esto así, ella no merece morir de esa forma, apenas tenga el dinero te lo devolveré, te lo juro, pero por favor, te lo suplico.
- Jack, Jack, Jack, ¿Cuándo aprenderás? sabes muy bien que esa señora nunca me importó, ella solo fue un medio para un fin, ya no la necesito, saqué todo el provecho que pude de ella, y en estos momentos, si mejora, no será más que una carga para nosotros, para mi, necesitará cosas, tendré que gastar mi, MI dinero en esa señora, no crees que es injusto?
- ¡¿Injusto?!, ¿Dices que es injusto?, esa señora, la que está en esa camilla es tanto tú madre como la mía, hubiese dado la vida por nosotros, para que estemos bien, no crees que por todo lo que ha hecho, por cuidarnos, deberíamos devolverle la mano?
- Ya te dije lo que pensaba, no cambiaré de opinión. Es señora, "nuestra" madre, no será más que un gastadero de dinero.
- Eres un bastardo!, imbécil...
- Claro hermanito, todo lo que me digas, pero que nunca se te olvide, tambén...
- Codicioso.
- Aprendes rápido, muy bien, ahora me tengo que ir, dile a los médicos que la desconecten, si duerme una noche más aquí saldrá mucho más caro todo.
- Algún día pagarás por todo lo que has hecho.
Y así fue, pagó por todo el daño que me hizo y que les hizo a los demás, por fin, hice justicia.
Salí del apartamento y bajé las escaleras, sin prisa alguna, me sentía tranquilo, el odio se había ido, llegando ya al primer piso me puse mi chaqueta, no quería que algún vecino me viese con toda la camisa embarrada en sangre, cuando llegué a la puerta de mi "hogar" mi vecina, Jane me habló.
- Hola Jack, cómo estás? - Sus ojos siempre me han llamado la atención, siempre llenos de lujuria.
- Qué necesitas Jane?
- Tienes azúcar? me he quedado sin azúcar y tenía planeado hacer algún postre.
El odio volvió a surgir, Odín!, como odiaba a esta mujer. Enseguida supe quién sería mi próxima victima.
- No, se me ha acabado.
Entré a mi apartamento y le cerré la puerta en la cara, caminé sin prisa alguna, el cadáver de mi hermano no era tema para mi, pues estaba seguro que, por lo menos, se tardarían 3 días en encontrarlo, tenía tiempo para preparar mi coartada para cuando los detectives llegasen. Estaba seguro que sería a mi a quién más le preguntarán.
Me fui a duchar para quitarme algunas manchas de sangre, y ahí fue cuando algo hizo "click" en mi. - Empezaré a hacer justicia con mis propias manos, estoy harto de todos, este tiene que ser un mundo de bien, los pecadores deben morir e ir al infierno, donde pertenecen. Este juego recién comienza. - me dije a mi mismo.
-----------
Cualquier comentario que hagas, se respeta, ya que es tu opinión, desde este lado de la pantalla me despido,
Bye!
Esa mañana me desperté bien... salí de mi departamento y sin saber cómo, ni por qué, empecé a subir las escaleras, hasta el tercer piso, piso en el cual vive, no, vivía Alfons Greed, mi hermano mayor. Alfons, era un hombre de 45 años, hace 5 años atrás, nuestra madre, Lilian Rage, tenía una enfermedad terminal, si no era operada, moriría. En ese entonces yo no tenía empleo, ni dinero, pero sabía que Alfons sí, pues era el jefe de una gran compañía, él no quiso pagar la operación, el maldito tenía el dinero, tenía dinero de sobra y no quiso gastar ni un peso en la puta operación.
"De todos modos... ya se va a morir pronto, está vieja, para qué?" esa fue su excusa. Idiota.
Disculpa, no debería desviarme tanto del asunto, como te iba diciendo, subí hasta el tercer piso. ¿Qué, no lo dije? Perdón, soy un poco despistado, en la mano derecha, tras la espalda llevaba un martillo; sin pensarlo toqué el timbre (Está más que claro decir que todos, o más bien, la gran mayoría de esta comunidad, viven solos), abrió la puerta.
- Adiós hermanito - mi voz sonó enfermiza, llena de odio - Es hora de hacer justicia.
No le di tiempo para abrir la boca, del primer martillazo le rompí el cráneo. Sonó a huesos astillados, algo así como cuando uno pisa gravilla en el parque. No sé si mi golpe fue muy fuerte o qué, pero el cráneo se hundió como se hunde un cuchillo en la mantequilla, al primer golpe dejé ver parte de su masa encefálica mezclada con sangre, mucha sangre, sí, ya sé que suena feo y hasta asqueroso, pero agradece que me callo lo más feo, después de tantos golpes, Alfons se resistía a morir. Empecé a buscar algo con la mirada, algo que me ayudase a dar el "Golpe de gracia", vi una sierra eléctrica, aún no sé muy bien que hacía esa sierra ahí, pero da igual. ¡Eureca!, la tomé y empecé a cortarlo en pedacitos, me costó bastante, tengo que decirlo, pues los huesos no son fáciles de cortar.
Cuando terminé de hacer mi "trabajo", tomé una botella de vino y rocié todo lo que toqué, no debía dejar huellas, no querían que me atraparan... no aún, dejé lo que quedaba de mi hermano en el suelo, ¿Por qué los dejé ahí? ¿Por qué no me los llevé para esconderlos? Simple, por morbo y además, así será más emocionante para cuando venga la policía y los forenses. Tomé un pedazo de algodón y lo unté en sangre, en la pared, mi mano escribía, tenía la mente en blanco, no sabía que era lo que escribía, finalmente terminé.
"Codicia"
Recuerdos pasaron por mi cabeza.
- Alfons, tenemos que hacer algo, no podemos dejar esto así, ella no merece morir de esa forma, apenas tenga el dinero te lo devolveré, te lo juro, pero por favor, te lo suplico.
- Jack, Jack, Jack, ¿Cuándo aprenderás? sabes muy bien que esa señora nunca me importó, ella solo fue un medio para un fin, ya no la necesito, saqué todo el provecho que pude de ella, y en estos momentos, si mejora, no será más que una carga para nosotros, para mi, necesitará cosas, tendré que gastar mi, MI dinero en esa señora, no crees que es injusto?
- ¡¿Injusto?!, ¿Dices que es injusto?, esa señora, la que está en esa camilla es tanto tú madre como la mía, hubiese dado la vida por nosotros, para que estemos bien, no crees que por todo lo que ha hecho, por cuidarnos, deberíamos devolverle la mano?
- Ya te dije lo que pensaba, no cambiaré de opinión. Es señora, "nuestra" madre, no será más que un gastadero de dinero.
- Eres un bastardo!, imbécil...
- Claro hermanito, todo lo que me digas, pero que nunca se te olvide, tambén...
- Codicioso.
- Aprendes rápido, muy bien, ahora me tengo que ir, dile a los médicos que la desconecten, si duerme una noche más aquí saldrá mucho más caro todo.
- Algún día pagarás por todo lo que has hecho.
Y así fue, pagó por todo el daño que me hizo y que les hizo a los demás, por fin, hice justicia.
Salí del apartamento y bajé las escaleras, sin prisa alguna, me sentía tranquilo, el odio se había ido, llegando ya al primer piso me puse mi chaqueta, no quería que algún vecino me viese con toda la camisa embarrada en sangre, cuando llegué a la puerta de mi "hogar" mi vecina, Jane me habló.
- Hola Jack, cómo estás? - Sus ojos siempre me han llamado la atención, siempre llenos de lujuria.
- Qué necesitas Jane?
- Tienes azúcar? me he quedado sin azúcar y tenía planeado hacer algún postre.
El odio volvió a surgir, Odín!, como odiaba a esta mujer. Enseguida supe quién sería mi próxima victima.
- No, se me ha acabado.
Entré a mi apartamento y le cerré la puerta en la cara, caminé sin prisa alguna, el cadáver de mi hermano no era tema para mi, pues estaba seguro que, por lo menos, se tardarían 3 días en encontrarlo, tenía tiempo para preparar mi coartada para cuando los detectives llegasen. Estaba seguro que sería a mi a quién más le preguntarán.
Me fui a duchar para quitarme algunas manchas de sangre, y ahí fue cuando algo hizo "click" en mi. - Empezaré a hacer justicia con mis propias manos, estoy harto de todos, este tiene que ser un mundo de bien, los pecadores deben morir e ir al infierno, donde pertenecen. Este juego recién comienza. - me dije a mi mismo.
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Cualquier comentario que hagas, se respeta, ya que es tu opinión, desde este lado de la pantalla me despido,
Bye!
Prólogo.
Bueno, no sé por donde empezar, ¿Cómo decirles que soy un asesino?
¡Vaya! pues ya lo dije (fue más fácil de lo que pensé en un principio). Bien, pues eso, soy un asesino. Que por qué les cuento esto? ¿Será porque son mis próximas victimas?, ¡No!, tranquilos, a menos que me den una razón para asesinarles. Ah!, ¿Que por qué asesino? por dos sencillas razones: Odio y Justicia.
Mi nombre, Jack, todo empezó hace aproximadamente siete meses, mi cabeza ya no daba para más, mi mente, en cualquier momento parecía que iba a estallar... ¡Odio!, no sabía por qué, pero sentía odio; un odio enfermizo, imparable y terrible que me sabía sentir... rabia, cólera, no... no sabía lo que me ocurría, era un odio inhumano, despiadado.... Simplemente, ¡Odiaba a todo el mundo!.
----------------
Hola!, ¿Cómo están? Bueno, esta es mi primera historia y a decir verdad me está gustando la dirección que va tomando, les agradecería que comentaran si acaso les va gustando o qué cosas cambiarían, en otras palabras, agradecería mucho sus críticas.
Cualquier comentario que hagas, se respeta, ya que es tu opinión, desde este lado de la pantalla me despido,
Bye!
¡Vaya! pues ya lo dije (fue más fácil de lo que pensé en un principio). Bien, pues eso, soy un asesino. Que por qué les cuento esto? ¿Será porque son mis próximas victimas?, ¡No!, tranquilos, a menos que me den una razón para asesinarles. Ah!, ¿Que por qué asesino? por dos sencillas razones: Odio y Justicia.
Mi nombre, Jack, todo empezó hace aproximadamente siete meses, mi cabeza ya no daba para más, mi mente, en cualquier momento parecía que iba a estallar... ¡Odio!, no sabía por qué, pero sentía odio; un odio enfermizo, imparable y terrible que me sabía sentir... rabia, cólera, no... no sabía lo que me ocurría, era un odio inhumano, despiadado.... Simplemente, ¡Odiaba a todo el mundo!.
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Hola!, ¿Cómo están? Bueno, esta es mi primera historia y a decir verdad me está gustando la dirección que va tomando, les agradecería que comentaran si acaso les va gustando o qué cosas cambiarían, en otras palabras, agradecería mucho sus críticas.
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