15/10/1887, Inglaterra.
Esa mañana me desperté bien... salí de mi departamento y sin saber cómo, ni por qué, empecé a subir las escaleras, hasta el tercer piso, piso en el cual vive, no, vivía Alfons Greed, mi hermano mayor. Alfons, era un hombre de 45 años, hace 5 años atrás, nuestra madre, Lilian Rage, tenía una enfermedad terminal, si no era operada, moriría. En ese entonces yo no tenía empleo, ni dinero, pero sabía que Alfons sí, pues era el jefe de una gran compañía, él no quiso pagar la operación, el maldito tenía el dinero, tenía dinero de sobra y no quiso gastar ni un peso en la puta operación.
"De todos modos... ya se va a morir pronto, está vieja, para qué?" esa fue su excusa. Idiota.
Disculpa, no debería desviarme tanto del asunto, como te iba diciendo, subí hasta el tercer piso. ¿Qué, no lo dije? Perdón, soy un poco despistado, en la mano derecha, tras la espalda llevaba un martillo; sin pensarlo toqué el timbre (Está más que claro decir que todos, o más bien, la gran mayoría de esta comunidad, viven solos), abrió la puerta.
- Adiós hermanito - mi voz sonó enfermiza, llena de odio - Es hora de hacer justicia.
No le di tiempo para abrir la boca, del primer martillazo le rompí el cráneo. Sonó a huesos astillados, algo así como cuando uno pisa gravilla en el parque. No sé si mi golpe fue muy fuerte o qué, pero el cráneo se hundió como se hunde un cuchillo en la mantequilla, al primer golpe dejé ver parte de su masa encefálica mezclada con sangre, mucha sangre, sí, ya sé que suena feo y hasta asqueroso, pero agradece que me callo lo más feo, después de tantos golpes, Alfons se resistía a morir. Empecé a buscar algo con la mirada, algo que me ayudase a dar el "Golpe de gracia", vi una sierra eléctrica, aún no sé muy bien que hacía esa sierra ahí, pero da igual. ¡Eureca!, la tomé y empecé a cortarlo en pedacitos, me costó bastante, tengo que decirlo, pues los huesos no son fáciles de cortar.
Cuando terminé de hacer mi "trabajo", tomé una botella de vino y rocié todo lo que toqué, no debía dejar huellas, no querían que me atraparan... no aún, dejé lo que quedaba de mi hermano en el suelo, ¿Por qué los dejé ahí? ¿Por qué no me los llevé para esconderlos? Simple, por morbo y además, así será más emocionante para cuando venga la policía y los forenses. Tomé un pedazo de algodón y lo unté en sangre, en la pared, mi mano escribía, tenía la mente en blanco, no sabía que era lo que escribía, finalmente terminé.
"Codicia"
Recuerdos pasaron por mi cabeza.
- Alfons, tenemos que hacer algo, no podemos dejar esto así, ella no merece morir de esa forma, apenas tenga el dinero te lo devolveré, te lo juro, pero por favor, te lo suplico.
- Jack, Jack, Jack, ¿Cuándo aprenderás? sabes muy bien que esa señora nunca me importó, ella solo fue un medio para un fin, ya no la necesito, saqué todo el provecho que pude de ella, y en estos momentos, si mejora, no será más que una carga para nosotros, para mi, necesitará cosas, tendré que gastar mi, MI dinero en esa señora, no crees que es injusto?
- ¡¿Injusto?!, ¿Dices que es injusto?, esa señora, la que está en esa camilla es tanto tú madre como la mía, hubiese dado la vida por nosotros, para que estemos bien, no crees que por todo lo que ha hecho, por cuidarnos, deberíamos devolverle la mano?
- Ya te dije lo que pensaba, no cambiaré de opinión. Es señora, "nuestra" madre, no será más que un gastadero de dinero.
- Eres un bastardo!, imbécil...
- Claro hermanito, todo lo que me digas, pero que nunca se te olvide, tambén...
- Codicioso.
- Aprendes rápido, muy bien, ahora me tengo que ir, dile a los médicos que la desconecten, si duerme una noche más aquí saldrá mucho más caro todo.
- Algún día pagarás por todo lo que has hecho.
Y así fue, pagó por todo el daño que me hizo y que les hizo a los demás, por fin, hice justicia.
Salí del apartamento y bajé las escaleras, sin prisa alguna, me sentía tranquilo, el odio se había ido, llegando ya al primer piso me puse mi chaqueta, no quería que algún vecino me viese con toda la camisa embarrada en sangre, cuando llegué a la puerta de mi "hogar" mi vecina, Jane me habló.
- Hola Jack, cómo estás? - Sus ojos siempre me han llamado la atención, siempre llenos de lujuria.
- Qué necesitas Jane?
- Tienes azúcar? me he quedado sin azúcar y tenía planeado hacer algún postre.
El odio volvió a surgir, Odín!, como odiaba a esta mujer. Enseguida supe quién sería mi próxima victima.
- No, se me ha acabado.
Entré a mi apartamento y le cerré la puerta en la cara, caminé sin prisa alguna, el cadáver de mi hermano no era tema para mi, pues estaba seguro que, por lo menos, se tardarían 3 días en encontrarlo, tenía tiempo para preparar mi coartada para cuando los detectives llegasen. Estaba seguro que sería a mi a quién más le preguntarán.
Me fui a duchar para quitarme algunas manchas de sangre, y ahí fue cuando algo hizo "click" en mi. - Empezaré a hacer justicia con mis propias manos, estoy harto de todos, este tiene que ser un mundo de bien, los pecadores deben morir e ir al infierno, donde pertenecen. Este juego recién comienza. - me dije a mi mismo.
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Cualquier comentario que hagas, se respeta, ya que es tu opinión, desde este lado de la pantalla me despido,
Bye!
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