domingo, 13 de abril de 2014

# 2: Cuchillo Carnicero.

16/10/1887, Inglaterra.

Nunca piensen que no existen asesinos como yo, los puedes tener de vecinos, amigos e incluso familiares cercanos de ustedes. En cada sonrisa devuelta, puede haber un asesino esperando a que le des la espalda.
Existen dos tipos de asesinatos los cuales nunca cometeré, a niños y a políticos; niños no, porque me recuerdan a mi de pequeño, inocente, y tampoco a políticos porque después es un caos, la policía busca y busca al responsable, pero... siempre puede haber una excepción.

Esta "historia" la relato yo, Jack Greed. Nunca quise ser lo que soy o fui, pero no vengo a pedir disculpas; ni hace falta, no quiero hacerlo. Cometí muchos asesinatos, alguno de ellos me horrorizan hasta a mi. Nunca seré un santo, sin embargo, tengo algo a favor, conozco el final de esta historia.

18/10/1887, Inglaterra.

Al cabo de tres días la policía encontró los restos de Alfons, como era de suponerse, fui prácticamente asaltado, pero no te preocupes, como ves, supe escaparme bien.

¿Se acuerdan de mi vecina?, aquella que me vio después del asesinato de Alfons... Bien, no se preocupen por ella, al parecer de la nada ha decidido hacer un viajecito, y no precisamente a Orlando - Florida.

Recuerdo aún su mirada, recuerdo haber visto esos ojos cargados de deseo, esos ojos que alguna vez me trajeron loco.

Como te iba diciendo, ese día 17 de Octubre, tenía un terrible dolor de cabeza, imágenes se me venían a la cabeza, diálogos, los cuales me hacían sentir cólera, una rabia enfermiza. Esa rabia, esa cólera, tenía nombre, y no sólo eso, tenía nombre y apellido, Jane, Jane Luxus.

Jane, 35 años, era una chica bien guapa, alta, delgada con una gran "personalidad" natural, tenía el cabello largo y rubio, era hermoso, su figura era digna de un ángel, pero por su comportamiento, diría que era un ángel caído. Tenía mala fama entre las mujeres que viven aquí, apodada como "La dama de compañía" por algunas muchachas y "La ninfómana", nombrada así también por una gran cantidad de hombres... y mujeres, y que por una cena se te abría de patas. He de reconocer que, más de una vez, tres o cuatro... quizás cinco, la invité a cenar... ¡Soy hombre! también tengo necesidades que saciar. También, he de reconocer, que hubo un tiempo en el cual estuve perdidamente enamorado de ella, fue mi perdición.

Salí de casa con un cuchillo carnicero, ese cuchillo que siempre me pedía. No dudé, toqué el timbre, no tardó en abrirme; vestía ropa interior y una bata.

- Jack!, que sorpres...
La primera cuchillada se la llevó en el vientre, bien abajo, casi haciéndole más grande su gran coño. Seguía sonriendo, hasta que su cerebro se percató de que algo no muy bueno, y sí muy doloroso, estaba pasando ahí abajo. En el intento de proferir un grito de dolor, le cubrí la boca con mi mano libre, mientras que con mi cuerpo la empujaba hacia dentro, con el pie empujé la puerta para que ésta se cerrara. Estaba tranquilo, sabía que se encontraba sola. La miré a los ojos mientras agonizaba.

- ¿Sabes?, hubo un tiempo en el cual estuve enamorado de ti, pero tú nunca me viste, nunca me viste como algo más que un simple "cliente" - reí; me acerqué lentamente a su oído - Adiós mi Lujuria - Le susurré.

Quedó en shock, o algo así, trató de decirme algo, pero no la dejé, no la quería escuchar. Sus ojos se pusieron cristalosos, acariciando la voz de la muerte, se le iba la vida, echó su ultimo suspiro.

Tomé su cuerpo y lo cargué hasta su lecho, ahí la dejé, tomé una parte de la sabana, la ensucié con su sangre y comencé a escribir en la misma cama:

"Lujuria".

Satisfecho con mi trabajo, aproveché de limpiar su cuchillo en la bata y lo dejé en la cocina, junto a otros utensilios, por fin le regalé lo que tanto quería, el maldito cuchillo.

¿No lo dije? ¿La primera cuchillada verdad? Sí, no hizo falta más, sólo me aguantó la primera, ¿Para qué darle más?

28 - 10 - 1887, Inglaterra. 

"Siéntate pacientemente junto al río, verás pasar flotando el cadáver de tu enemigo, prepárate para afrontar"

Supongo que estas esperando a que te cuente mi siguiente crimen, ¿No?... ¡Morboso! >Aquí te imaginas que solté una gran carcajada<.

A los 3 días de mi "Segundo" crimen, empecé a sentir como latía mi cabeza de una manera horrible, esa manera en la me venía a decir "Ya he vuelto... tengo hambre y siento odio". Lo verdaderamente extraño era que tan solo duraba 20 minutos!, luego mi cabeza volvía a la normalidad, con un odio que me hacía sentir frío por todos los huesos del cuerpo. Luego todo "era como un paso de baile repetido una y otra vez. Me duchaba, me lavaba los dientes, me peinaba, vestía y... Salía de caza".

Olvidé mencionar que, lógicamente yo no nací así, mi vida... mi vida era de lo más normalita, hasta que... Bueno, que te parece si lo dejo para lo último?, por ejemplo... Antes de matarte? Porque sí, te mataré, me provocas asco, odio, me haces sentir repugnancia, pero no te alarmes, ven aquí, siéntate, quédate hasta el final de mi historia, que si quieres, cuando termine te doy diez segundos de ventaja.

Sabes... mi "tercera" victima, bueno, no tercera, he asesinado a más personas... pero... bueno, se entiende lo que quiero decir y si no, a tomar por culo, fue una "adorable" viejecita. Se llamaba Lucidia Watson.



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